Enlaces relacionados con “El viejo que leía novelas de amor”

Ideas para el debate: civilización o barbarie

La lectura de Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, nos sugiere interesantes ideas para el debate. Recordemos que la historia se desarrolla en un entorno natural muy complejo, como es la Amazonía. Entorno en el que viven seres humanos (en este caso los shuar) desde hace miles de años, en sintonía con el medio, con una cultura que puede resultar amenazada por la presencia de gentes venidas de fuera. El protagonista, Antonio José Bolívar, conoce mejor que nadie el lugar, peroUn viejo que leia e indios shuar se ve obligado, en una disyuntiva de difícil solución, a tomar partido ante las muertes provocadas por el «tigrillo». Y en este contexto surge el acto de la lectura, que se abre paso en un lugar en el que parecía imposible que pudiera hacerlo.

He aquí algunos temas para el debate:

  • ¿Qué visión ofrece el autor de la selva y de los seres humanos que viven en ella?
  • ¿Cómo se muestra la relación entre la población indígena y la blanca?
  • ¿Qué importancia tiene la lectura en la obra?
  • ¿Se desprende de esta novela alguna crítica política?

¡Participa!

UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR, de Luis Sepúlveda

Éste es el título de la novela que teníamos que descubrir gracias a las pistas que hemos proporcionado. Es la obra más conocida del escritor chileno Luis Sepúlveda, por la que obtuvo en 1989 el premio de novela Tigre Juan, que convoca anualmente el Ayuntamiento de Oviedo.

Sinopsis

Un viejo que leiaEn un apartado caserío llamado El Idilio, en la cuenca amazónica del río Nangaritza, vive desde hace muchos años Antonio Bolívar Proaño, un antiguo colono que, gracias a  las inestimables enseñanzas de los auténticos habitantes de la selva, los indios shuar, se ha convertido en uno de los más arduos defensores de estos parajes ante la continua invasión de aventureros, cazadores y comerciantes de pieles.

Ahora que ha llegado a la vejez, el protagonista se enfrenta a sus largas noches de soledad, sólo interrumpidas por sus visitas al pueblo de El Dorado, donde de vez en cuando coincide con un dentista que le proporciona el antídoto para sus horas solitarias: los libros. Así, bajo la luz tenue de su candil, Antonio Bolívar se adentrará en el fantástico mundo de las novelas de amor, lo que le hará evocar, en más de una ocasión, a su joven esposa, muerta de fiebres muchos años atrás, al poco tiempo de haberse casado.

Pero un día algo rompe la tranquilidad en ese remoto lugar: uno tras otro van apareciendo cadáveres con unas extrañas marcas sobre sus cuerpos. A partir de entonces a Antonio Bolívar le espera la misión de descubrir quién es el asesino y cuál es su móvil.

Una nueva pista

¡Hemos conseguido capturar una imagen de la co-protagonista de nuestro enigmático libro! Fue realmente difícil, pues solamente pudo ser vista de esta manera tan amenazante al final de la obra…

Tal vez con esta pista aquellas personas que están «despistadas» se acerquen un poco más al título oculto:

segundo protagonista

Lectura

mapa3En la literatura universal hay numerosas obras que muestran la íntima relación que hay entre el ser humano y las fuerzas de la naturaleza. A veces esa relación se materializa en una lucha que revela el frágil equilibrio que existe entre las personas y el resto de los seres con los que comparte espacio. Y por mucho que alguien pretenda convivir en plena armonía en ese espacio y convertirlo en común hogar, siempre habrá un elemento ajeno que rompa ese equilibrio y nos lleve al desastre. Eso es lo que le ocurre al protagonista de este relato: los resquicios de «civilización» que todavía arrastra a sus espaldas en la dura vida de la selva, le llevarán paradójicamente a conjurar el mal, por mucho que ese mal esté encarnado en el más hermoso de los seres que habitan desde siempre en dicha selva.

Para descubrir el relato al que nos referimos, se adjunta una especie de mapa en el que sólo se indican algunas pistas del espacio narrativo en que se desenvuelve la obra. Basta saber que para llegar al pequeño pueblo de El Dorado por primera vez, el protagonista hubo de emplear dos semanas, a veces en transporte colectivo, a veces en camión, otras a pie. Y para ocupar la hacienda en la que habría de vivir, tendrá que navegar en canoa río arriba durante una semana más. Pero la verdadera aventura estará más adentro en la selva, en las proximidades de la cabaña que poseía el malogrado colono que avituallaba antaño a los buscadores de oro. Allí, en ese punto, tendrá lugar la lucha. Justo ahí se mostrará en toda su magnitud la pugna entre el hombre y la bellísima fuerza natural.