La conjura de los necios y su adaptación al cine

Aquí les dejo un extracto del artículo, publicado en El mundo.es, en su sección de cultura, titulado John Kennedy Toole, la maldición del conjurado, en el que habla de las dificultades de llevar a la pantalla grande la conjura de los necios.

Odisea en Hollywood

Portada de una de las biografías de Toole.
Portada de una de las biografías de Toole.

1980. Scott Kramer abre con desgana el libro. Él es un joven ejecutivo en la 20th Century Fox, y leer la obra de un don nadie cadáver le apetece tanto como desayunarse sus propios mocos. Pero la editorial de la Universidad de Louisiana, un ente sin presencia en Hollywood, le ha enviado la novela porque él es su único contacto en la meca del cine. Un año antes, fue él quien les pidió un favor: una guía sobre la flora de Louisiana para regalar a su madre, botánica aficionada. Era un ejemplar antiguo y difícil de encontrar, así que Kramer se sentía en deuda. Con cierta desidia, comenzó a pasar las páginas. Y se enamoró.

Desde entonces, Kramer ha vivido una odisea tratando de llevar ‘La conjura de los necios’ a la gran pantalla. Muchos ejecutivos opinan que se trata de una obra difícil de adaptar: ¿cómo trasladar al celuloide los delirantes soliloquios de Ignatius? ¿Atraería a la audiencia la historia de semejante antihéroe, un intelectual con sobrepeso y virgen empedernido?

En estas tres décadas, el proyecto ha estado lastrado por la incomprensión. Y por la desgracia. Todos los intentos serios de crear un filme han tropezado con funestos acontecimientos. John Belushi fue el primer actor elegido para encarnar a Ignatius. Falleció por sobredosis un día antes de su reunión con directivos de la productora.

Otros intérpretes que se barajaron para el papel fueron John Candy y Chris Farley. Muertos. El último nombre en saltar a la palestra fue el de Will Ferrell, que encabezaría un reparto en el que figurarían además Drew Barrymore, Mos Def y Olympia Dukakis. Kramer y Steven Soderbergh habían escrito un guión meticulosamente fiel a la novela. Incluso se rodaría el filme en Nueva Orleans. Y entonces llegó el Katrina. La empresa continúa actualmente en punto muerto. “Es la película que todo el mundo en Hollywood desea rodar pero nadie quiere financiar”, comentó Ferrell en 2007.

Es la maldición interminable de una obra cuyo fracaso inicial consumió a su autor. John Kennedy Toole jamás intuyó que terminaría vendiendo millones de copias y convirtiéndose en un genuino libro de culto. Nunca sospechó que Ignatius J. Reilly y sus necios conjurados acabarían conquistando el mundo.

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